01/11/2025
🧟♀️🎃👻Historia de un conductor 👻🎃🧟♀️
Normalmente cuando trabajo durante la madrugada, las llamadas de los clientes son más escasas. Cuando me sucede eso, suelo buscar algún lugar seguro para aparcar y esperar a que alguien llame para solicitar servicio.
En aquella ocasión, rondaba por las calles del centro de San Miguel de Allende aproximadamente a las 2 y tantos de la mañana.
Disfrutaba de la magia nocturna que emana de las antiguas construcciones, pensaba en la locura en la que se convierten esas calles de día, ahora tan llenas de lugareños y turistas de todos lados. También el tráfico por los enormes y estorbosos camiones de pasajeros, los turistas manejando en sentidos contrarios, en fin!!! Un verdadero caos...
Entre esa y otras trivialidades que pasaban por mi cabeza, decidí parar en la intersección de la calle Insurgentes con Pepe Llanos, justo frente al oratorio de San Felipe Neri y la fuente de la plaza de la soledad.
Qué dichosa sensación!!!, Sin gente, sin ruido.
Abrí la guantera y saqué los dos últimos ci*******os de una cajetilla y bajé entonces de la unidad. Prendí uno de los ci****os y me recargué al costado del coche mientras seguía observando los lugares alrededor.
En verdad estaba disfrutando ese silencio con cantos de grillo de fondo!
De un momento a otro y de reojo, noté 2 siluetas en lo alto de los escalones al otro lado de la fuente. Giré mi mirada hacia ellos para percatarme que se trataba de una mujer de complexión delgada con su melena oscura y de cabello ondulado y traía puesto un vestido largo color verde un tanto olgado. Y un niño, de aproximadamente 8 años que enseguida supuse que era su hijo, el cual ya venía acercándose hacia mí con paso acelerado mientras la mujer observaba desde el escalón más alto.
Concentré mi atención en el niño, que traía entre entre sus manos un trompo y una cuerda, mientras se acercaba con toda naturalidad a preguntarme con una voz inocente:
- ¿Cuánto cobra a Santas Marías?
- Santas Marías, ¿Rumbo a Querétaro? - pregunté.
El niño volteó la mirada hacia la mujer para replicarle en voz alta mi pregunta
- ¿Es rumbo a Querétaro?
La mujer que solo observaba desde su aposento, asintió con la cabeza.
Tardé unos cuantos segundos cotizando el servicio, y el niño solo esperaba frente a mí, mientras enrollaba y desenrrollaba su trompo con la cuerda.
En cuanto le di el precio al niño, corrió rápidamente hacia donde ella, para darle el dato en voz bajita, casi susurrándole
Claramente miré como la mujer extendió su mano al niño para después dar media vuelta y marcharse caminando de poco a poco, al parecer no ocuparían el servicio.
Mientras los observaba marcharse, el niño volteó su mirada hacia mí, y sin dejar de caminar, me miraba fijamente.
Ese momento fué confuso
Por un lado, sentí la necesidad de ir a alcanzarles para negociar el viaje. Ya era un poco tarde y quería ayudarlos a llegar a su destino, además, la noche estaba tranquila y estaría dispuesto a llevarlos por una módica cantidad.
Por otro lado, sentí la piel erizar, ya que el niño no me apartaba la mirada. Él caminaba mientras volteaba a verme fijamente.
Les perdí la vista cuando doblaron en la esquina de un local de tortas dentro de la plaza y opté por dejarlos seguir su camino
Fue raro y un poco perturbador.
Sin terminarme el cigarro, lo apagué y lo tiré para apresurarme a contestar el teléfono que ya llevaba un par de veces sonando dentro del coche.
- Buenas noches, ¿me puede recoger en las monjas?
- Buenas noches, claro que sí, estoy en unos 5 minutos con usted, traigo tal unidad. - Contesté ...
Dí por olvidado el asunto del niño y su madre, y me apresuré a acercarme a la iglesia de las monjas dónde ya me esperaba el joven de la llamada. Se acercó al coche. Lo ví decidido a abordar adelante, y después de echarle un vistazo al interior del coche, tomó una actitud dudosa y abrió la puerta de atrás y se subió
-Buenas noches, me lleva a Guadalupe de Támbula por favor
De inmediato me puse a pensar en que habría podido llevarme a ambos servicios, el de la señora con su hijo y al joven de la comunidad de Tambula, ambos lugares están por el mismo rumbo por lo que me dispuse a preguntarle al joven si podíamos dar solo una vuelta por el oratorio a ver si de casualidad encontrábamos a la señora con su hijo, ya que ellos iban hacia aquel rumbo también.
El joven me preguntó un poco angustiado
- ¿Oiga, pero si cabemos todos?
Me extrañó su pregunta
-¿Cuáles todos? - me dije a mi mismo - Bueno igual y no quiere compartir, como quiera ya estábamos bajando por la calle de mesones a la altura de la plaza de la soledad (plaza cívica), lugar por el cual los ví por última vez, y ya no se encontraban
- No se apure oiga, ya no están, ya se han de haber ido - Le dije.
Era la primera vez que llevaba a este muchacho, y la verdad no sentí la intención de hacerle plática, a pesar de que sería un viaje un poco extenso, por lo que opté por poner música a un volúmen aceptable y llevarlo directo a dónde pedía
De pronto escuché que el joven preguntaba:
-¿Como te llamas?
-¿Yo? José - respondí
-Ahh perdón, le decía al niño- replicó
-¿Cuál niño? - me pregunté internamente
Me extrañó demasiado, pero aún así no le pregunté nada sobre ese tal niño, ya que en el momento pensé que hablaba con su teléfono
Ya adentrados en la carretera, a la altura del puente de cañajo, sentí una enorme necesidad de orinar y me tomé la libertad de comentarle al joven:
-Disculpe, necesito echar una firma, ¿Está bien si nos paramos rapidito?
- Ahhh claro, sin ningún problema!!! - Exclamó - De hecho, también ocupo vaciar el tanque- vaciló
Paramos justo pasando la entrada a Jalpa, ambos bajamos del coche para hacer cada quien lo suyo, el chico en la parte trasera del auto y yo en la parte de enfrente mientras me preguntaba:
- ¿Siempre lo acompañan a trabajar a estas horas?
Ahora sí me sacó completamente de contexto
- ¿Acompañarme? ¿Quién?
- Pues la señora y el niño!!! - respondió sarcásticamente - ¿O son clientes? Son muy callados
En ese momento, mi reacción automática fué voltear al interior del coche, solo para corroborar que no había nadie
- ¿Me estás diciendo que viste que venían más personas conmigo? - Le pregunté con una voz un poco quebrada.
A decir verdad me comenzaron a envolver los nervios
Pude ver cómo el joven al instante volteaba a verme, desde el otro lado del coche, con su cara desconcertada
- Vengo completamente solo, nadamás te traigo a ti - agregué
El muchacho nervioso se acercó a comprobar lo que yo le decía.
Al abrir la puerta y asomar la cabeza hacia dentro, pudo notar que en efecto, el coche estaba vacío.
Con su cara llena de terror, se volvió hacia mi
- Te juro que aquí venían desde que me subí - alzó la voz.
Lo noté un poco alterado. Fue entonces que lo tuve que convencer de subir al coche para arrancarnos.
Un tanto nervioso, accedió a abordar mientras me fué contando en lo que restaba de camino, que antes de subir se percató de que en el asiento del copiloto venía una mujer sentada con un vestido largo color verde oscuro
Y al entrar al coche, se encontró con un niño de aproximadamente unos 8 o 10 años que lo único que hacía era mirarlo inocentemente mientras enrollaba y desenrrollaba un trompo con una cuerda, una y otra vez...
Gajes del oficio...